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Noticias  /  Día Internacional para la Tolerancia

Día Internacional para la Tolerancia

Este día surge por declaración de la ONU en su resolución 51/95 reunidos en Asamblea General en el año 1996, surgida por iniciativa de la UNESCO un año antes.

16/11/2020

En 1995, la UNESCO elaboro la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, describiendo la tolerancia como un deber moral, un requerimiento político y legal para las personas, los grupos y los Estados, debiendo estos últimos legislar para proteger la igualdad de oportunidades entre sus ciudadanos.

Hay varias formas de expresar o exteriorizar la intolerancia: las más comunes se traducen en injusticias, violencia, discriminación y marginalización.

Si vamos a la RAE define la tolerancia como la “Acción y efecto de tolerar”; la siguiente pregunta sería ¿Y qué es tolerar? Tolerar supone “el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

Son varios los textos legales de carácter internacional que recogen la tolerancia como parte de sus principios intrínsecos respecto a todos los seres humanos y, en estrecha relación con la tolerancia, declaran la prohibición de cualquier tipo de discriminación por razones naturales de las propias personas.

En la Carta de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945 (en San Francisco, EEUU) y con entrada en vigor el 24 de octubre del mismo año, establece los principios de igualdad de derechos y la necesidad de mantener la paz y la seguridad internacional y el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión (artículo 1).

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos firmada el 10 de diciembre de 1948 estableciendo en artículo 1 la igualdad de todos los seres humanos tanto en dignidad como en derechos por el mero hecho de estar dotados de razón y conciencia, y en su artículo 2 vuelve recalcar la prohibición de discriminación.

En el ámbito europeo, la Unión Europea proclamo en 1950 la Convención Europea de Derechos Humanos donde se establece la no discriminación respecto al resto de derechos establecidos en la Convención. El derecho a la no discriminación se ve posteriormente  ampliado por el Protocolo Adicional número 12, que entro en vigor de 2005, ya que amplía la no discriminación al “disfrute de cualquier derecho establecido por la ley” por tanto elimina la limitación a los derechos establecidos en el Convenio. Lo característico de este Convenio respecto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos es su carácter obligatorio una vez ratificado por los estados partes y la creación de un Tribunal Europeo de Derechos Humanos que se encarga de su interpretación y, en caso necesario, juzgar su aplicación en los casos establecidos.

Es innegable que las personas son diversas, tanto por su origen como por su condición a lo largo de su vida, y que, solo en un marco de tolerancia mutua se podría convivir de manera pacífica y respetuosa. Esta diferencia no debe verse como algo malo si se trata desde el respeto, dado que enriquece nuestra cultura y valores, como sociedad y como individuos.

 

Una de las formas más comunes de intolerancia es la discriminación lo cual implica el rechazo de personas a quienes consideramos diferentes por cuestiones sociales, étnicas, religiosas, de nacionalidad, raza, edad, orientación sexual, sexo o género, etc. Recibiendo por ello un trato menos favorable que el del resto de personas que se consideran “iguales”.

Una sociedad que tolera la discriminación es una sociedad que priva a sus ciudadanos de alcanzar su potencial máximo al establecer limitaciones afectando directamente a los derechos humanos y libertades fundamentales.

En cuanto a la normativa interna, en España encontramos en nuestra carta magna de 1978, en su artículo 14, la promulgación de la igualdad ante la ley de todos los españoles, no pudiendo ejercer ningún tipo de discriminación por condiciones sociales o personales, como raza sexo o religión.

¿Cómo puede afectar esto a las empresas?

Existen normativas específicas que desarrollan estos conceptos y que son aplicables a todas las empresas de manera concreta, como por ejemplo en materia de Igualdad de Género y el Protocolo Anti Acoso.

La igualdad de oportunidades supone que cualquier persona independientemente de sus características puede acceder de manera igualitaria al resto de personas a alcanzar un puesto de trabajo. Así mismo, en el artículo 35 de la Constitución Española, se establece la prohibición de discriminación por razón de sexo en materia laboral. Esta prohibición de discriminación la podemos ver desarrollada y especificada en el Estatuto de los Trabajadores al establecerlo como un derecho de los trabajadores a no ser discriminados de manera directa o indirecta por parte de los empleadores u otras personas participantes.

Los Planes de igualdad, son un conjunto de medidas que, de forma ordenada y sistemática, tienen como objetivo que las personas de una organización disfruten de igualdad de trato y se eliminen las discriminaciones de cualquier tipo, principalmente aquellas que se dan por ser hombre o mujer.

En cuanto a los Protocolos de acoso es un documento en el que se debe declarar de manera clara e inequívoca que el acoso y la violencia no van a ser tolerados en el ámbito empresarial, articulando en su caso, mecanismos para su denuncia y regulando el proceso a seguir para investigar posibles actos de acoso y atajarlos cuanto antes.

Finalmente la tolerancia es un tema que nos afecta en todos nuestros ámbitos tanto personales como sociales, desencadenando en muchas ocasiones en una discriminación irracional que no debe tener cabida en una sociedad democrática, abierta y que busca evolucionar a una sociedad más justa y a una posición relevante en un mundo cada vez más globalizado.

 

Fadua Embark Boualla. Directora de proyectos y consultora técnica en PREVENSYSTEM.

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